Peques y Cuentos
miércoles, 26 de octubre de 2011
Un cuento de primavera: La margarita blanca
Había una vez una Margarita blanca que vivía debajo de la tierra en una cuevecita oscura, caliente y tranquila. Un día oyó unos golpecitos en la puerta.
_ Tras, tras, tras.
_¿Quién llama?
_ Es la lluvia.
_ ¿Qué quiere la lluvia?
_ Entrar en casa.
_ ¡ No se pasa! ¡No se pasa! _ dijo la Margarita blanca que tenía mucho miedo del frío.
Y después de muchos días volvieron a llamar a la puerta:
_ Tras, tras, tras.
_ ¿Quién llama?
_ Es la lluvia.
_ ¿Qué quiere la lluvia?
_ entrar en casa.
_ No se pasa! ¡No se pasa! _ dijo la Margarita blanca y se acurrucó dentro de su cuevecita.
Y después de muchos días llamaron a la ventana:
_ Chus, chus, chus
_ ¿Quién llama?
_ Es el sol.
_ ¿Qué quiere el sol?
_ Entrar en casa.
_ ¡Aún no se pasa! ¡aun no se pasa! _dijo la Margarita blanca, porque era invierno.
Y después de muchos días volvieron a llamar a la ventana:
_ Chus, chus, chus.
_ ¿Quién llama?
_ Es el sol.
_ ¿Qué quiere el sol?
_ Entrar en casa.
_ ¡ Aún no se pasa! ¡Aún no se pasa! _ dijo la Margarita blanca y se durmió tranquila.
Y después de muchos días volvieron a llamar a la puerta y a la ventana:
_ Tras, tras, tras.
_ Chus, chus, chus.
_ ¿Quién llama?
_ El sol y la lluvia, la lluvia y el sol.
_ ¿ Y qué quieren el sol y la lluvia, y la lluvia y el sol?
_ Venimos los dos, que nos manda Dios.
_ ¡Entrad, entrad _ dijo la Margarita blanca, y abrió una rendijita por donde se escurrieron el
sol y la lluvia dentro de la casa.
Y la lluvia la tomó por la mano derecha y el sol la tomó por la mano izquierda, y tiraron de la
Margarita blanca, y tiraron y tiraron hasta arriba y dijeron:
_ ¡Margarita, Margarita, asoma tu cabecita!
La Margarita blanca pasó su cabecita a través de la tierra y se encontró en un jardín muy lindo donde los pajaritos cantaban, los rayos del sol calentaban, y los niños jugaban a la rueda:
(Cántese)
Brotan las margaritas
En la pradera.
Brotan en las mañanas
De primavera.
Alirón
Tira del cordón.
Cordón de la Italia.
Dónde irás amor mío
Que yo no vaya.
Y la Margarita se abrió toda blanca con su moñito rubio y fue feliz.
sábado, 22 de octubre de 2011
El pirata Malapata (con imagenes)
El malapata, tenía muy mala suerte, y todo le salía mal. |
Un día secuestró a una |
dispararon con un , hundieron |
su y la |
En otra ocasión, nuestro amigo el estaba al de |
su nuevo muy contento, porque tenía un gran . |
Pronto llegaron a una |
un donde escondieron el . Cuando se alejaban |
de la se quedaron con la boca |
abierta, al ver como un lo sepultaba todo. |
Tiempo después, una |
enorme, le hizo caer del y como pudo, se sujetó del |
, pero cuando miró al vio como se acercaba |
un terrible que quería comérselo y no tenía su |
para defenderse. Del susto, dio un salto y volvió |
a subirse al . Cuando lo hizo, bajó la y harto |
de tanta mala suerte como , montó un negocio de |
venta de ![]() y se alejó de tanta aventura peligrosa. |
miércoles, 12 de octubre de 2011
La regadera misteriosa
Felipito Tacatún era muy distraído. Distraído, boquiabierto y desmemoriado.
Qué le vamos a hacer, cada cual tiene sus defectos, ¿no?
Una vez la mamá lo mandó a regar las plantas.
Felipito, naturalmente, se olvidó de llenar la regadera.
Y ni siquiera se dio cuenta de que igual salía agua y que las flores bebían muy contentas.
Al rato fue la mamá al jardín y vio que las plantas estaban medio loquitas.
Las flores se reían y bailaban el vals, mientras las hojas aplaudían y los yuyos dormían la siesta.
- ¿Con qué has regado estas plantas, Felipito?
- Con la regadera, mamá.
- Pero esa regadera no tenía agua, sino vino- dijo la señora de Tacatún - porque estas plantas están todas borrachitas.
Efectivamente, estaban borrachitas.
Felipito trajo la regadera para que su mamá la inspeccionara y ¡OH sorpresa! esta vez la regadera no estaba llena de vino, sino de leche.
La mamá se apresuró a preparar una enorme mamadera para el hermano de Felipito.
Cuando terminó dijo:
- Felipito, alcánzame otra regadera de leche.
Y cuando su hijo se la alcanzó, resulta que estaba llana de jugo de naranja con azuquítar.
Naturalmente, Felipito se lo tomó todo sin respirar.
Y así siguieron las cosas.
No había duda de que la regadera era mágica, misteriosa y chiripitiflaútica.
Un día se llenaba de leche, otro día se llenaba de tinta china, otro día se llenaba de caldo de gallina, y los domingos se llenaba de cerveza.
Así, porque sí.
Pero jamás, réquete jamás volvió a llenarse de agua.
Qué lindo, ¿no?
Pero, ¿y las plantas?, preguntarán ustedes.
Hubo que regarlas, en adelante, con la manguera. Y de esta manera se acaba el cuento de la regadera.
De María Elena Walsh.
El color perdido
Lhahl, la novia de Bhuhb, es una gnomo muy distraída. Estaba jugando con su arco iris nuevo, el que Bhuhb le regaló para su cumpleaños y, de pronto, se dio cuenta que había perdido el color rojo. Se asustó mucho y miró a su alrededor.
Todo lo que antes tenía rojo, ahora tenía un color parecido al gris. Por ejemplo, el semáforo ahora no tenía más rojo, tenía un gris que hacía que hubiese muchos embotellamientos. La camiseta de Barcelona en vez de ser azul - grana como siempre, ahora era azul - gris, con lo que los equipos se confundían y no sabían quién había ganado el partido. Y los enamorados ya no sabían cómo pintar los corazoncitos. Lhahl buscó en todos lados: debajo de la alfombra, en su mesita de luz, adentro del monedero, adentro de la oreja de Bhuhb y de la de Parabirabí Parabirabá y no la encontró.
Entonces Bhuhb decidió llamar a la gran detective Agüita de Mar. Agüita de Mar es una princesa muy bonita que vive en un barco navegando por todo el mundo, y que en sus tiempos libres se dedica a resolver acertijos. Una vez, incluso, encontró la solución para el acertijo de la esfinge. Esta vez el trabajo era muy difícil, por lo que sacó su famosa lupa y empezó a buscar por todos lados. Buscó debajo de la alfombra, en la mesita de luz, adentro del monedero, de las orejas de Bhuhb y de Parabirabí Parabirabá y nada.
Agüita de Mar reunió a todos los habitantes del bosque y les empezó a hacer preguntas para averiguar si alguno había visto al color rojo. Nadie sabía nada, y todos empezaron a buscarlo. Lo buscaron en el puente, en el vagón del tren, en el bolsillo del maquinista y en las orejas de Parabirabí Parabirabá y nada.
Cuando todos se estaban empezando a resignar y comprar muchos tarros de pintura azul y de pintura verde para pintar algunas cosas de azul y algunas de verde de las que antes eran rojas, apareció Fhihf, el gnomo travieso, todo manchado de rojo y con cara de cansado. ¿Qué había pasado? Pues que Fhihf decidió pintar su casa de rojo y, sin decirle nada a Lhahl, le había tomado prestado ese color del arcoiris. Ahora volvía a tomar prestados el verde y el azul para poder pintar las puertas.
Agüita de Mar, como era una detective muy inteligente, sin decirle nada a Fhihf de lo que había pasado, le dio su tarro de pintura verde y el de pintura azul que tenía Bhuhb en la mano. Entonces Fhihf se fue muy contento a pintar su casa.
Desde entonces, Lhahl tiene atados a todos los colores con un piolín.
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, hundieron
de
.
donde escondieron el
lo sepultaba todo.
vio como se acercaba
que quería comérselo y no tenía su
y harto